sábado, 26 de noviembre de 2011

Palla-Huarcuna - Tradiciones Peruanas

¿Adónde marcha el hijo del Sol con tan numeroso séquito?

Tupac-Yupanqui, el rico en todas las virtudes, como lo llaman los haravicus del Cuzco, va recorriendo en paseo triunfal su vasto imperio, y por dondequiera que pasa se elevan unánimes gritos de bendición. El pueblo aplaude a su soberano, porque él le da prosperidad y dicha.

La victoria ha acompañado a su valiente ejército, y la indómita tribu de los pachis se encuentra sometida.

¡Guerrero del llautu rojo! Tu cuerpo se ha bañado en la sangre de los enemigos, y las gentes salen a tu paso para admirar tu bizarría.

¡Mujer! Abandona la rueca y conduce de la mano a tus pequeñuelos para que aprendan, en los soldados del Inca, a combatir por la patria.

El cóndor de alas gigantescas, herido traidoramente y sin fuerzas ya para cruzar el azul del cielo, ha caído sobre el pico más alto de los Andes, tiñendo la nieve con su sangre. El gran sacerdote, al verlo moribundo, ha dicho que se acerca la ruina del imperio de Manco, y que otras gentes vendrán en piraguas de alto bordo a imponerle su religión y sus leyes.

En vano alzáis vuestras plegarias y ofrecéis sacrificios, ¡oh hijas del Sol!, porque el augurio se cumplirá.

¡Feliz tú, anciano, porque sólo el polvo de tus huesos será pisoteado por el extranjero, y no verán tus ojos el día de la humillación para los tuyos! Pero entretanto, ¡oh hija de Mama-Ocllo!, trae a tus hijos para que no olviden el arrojo de sus padres, cuando en la vida de la patria suene la hora de la conquista.

Bellos son tus himnos, niña de los labios de rosa; pero en tu acento hay la amargura de la cautiva.

Acaso en tus valles nativos dejaste el ídolo de tu corazón; y hoy, al preceder, cantando con tus hermanas, las andas de oro que llevan sobre sus hombros los nobles curacas, tienes que ahogar las lágrimas y entonar alabanzas al conquistador. ¡No, tortolilla de los bosques!... El amado de tu alma está cerca de ti, y es también uno de los prisioneros del Inca.

La noche empieza a caer sobre los montes, y la comitiva real se detiene en Izcuchaca. De repente la alarma cunde en el campamento.

La hermosa cautiva, la joven del collar de guairuros, la destinada para el serrallo del monarca, ha sido sorprendida huyendo con su amado, quien muere defendiéndola.

Tupac-Yupanqui ordena la muerte para la esclava infiel.

Y ella escucha alegre la sentencia, porque anhela reunirse con el dueño de su espíritu y porque sabe que no es la tierra la patria del amor eterno.

Y desde entonces, ¡oh viajero!, si quieres conocer el sitio donde fue inmolada la cautiva, sitio al que los habitantes de Huancayo dan el nombre de Palla-huarcuna, fíjate en la cadena de cerros, y entre Izcuchaca y Huaynanpuquio verás una roca que tiene las formas de una india con un collar en el cuello y el turbante de plumas sobre la cabeza.
La roca parece artísticamente cincelada, y los naturales del país, en su sencilla superstición, la juzgan el genio maléfico de su comarca, creyendo que nadie puede atreverse a pasar de noche por Palla-huarcuna sin ser devorado por el fantasma de piedra.

Palla-Huarcuna - Tradiciones Peruanas

�Ad�nde marcha el hijo del Sol con tan numeroso s�quito?


Tupac-Yupanqui, el rico en todas las virtudes, como lo llaman los haravicus del Cuzco, va recorriendo en paseo triunfal su vasto imperio, y por dondequiera que pasa se elevan un�nimes gritos de bendici�n. El pueblo aplaude a su soberano, porque �l le da prosperidad y dicha.


La victoria ha acompa�ado a su valiente ej�rcito, y la ind�mita tribu de los pachis se encuentra sometida.


�Guerrero del llautu rojo! Tu cuerpo se ha ba�ado en la sangre de los enemigos, y las gentes salen a tu paso para admirar tu bizarr�a.


�Mujer! Abandona la rueca y conduce de la mano a tus peque�uelos para que aprendan, en los soldados del Inca, a combatir por la patria.


El c�ndor de alas gigantescas, herido traidoramente y sin fuerzas ya para cruzar el azul del cielo, ha ca�do sobre el pico m�s alto de los Andes, ti�endo la nieve con su sangre. El gran sacerdote, al verlo moribundo, ha dicho que se acerca la ruina del imperio de Manco, y que otras gentes vendr�n en piraguas de alto bordo a imponerle su religi�n y sus leyes.


En vano alz�is vuestras plegarias y ofrec�is sacrificios, �oh hijas del Sol!, porque el augurio se cumplir�.


�Feliz t�, anciano, porque s�lo el polvo de tus huesos ser� pisoteado por el extranjero, y no ver�n tus ojos el d�a de la humillaci�n para los tuyos! Pero entretanto, �oh hija de Mama-Ocllo!, trae a tus hijos para que no olviden el arrojo de sus padres, cuando en la vida de la patria suene la hora de la conquista.


Bellos son tus himnos, ni�a de los labios de rosa; pero en tu acento hay la amargura de la cautiva.


Acaso en tus valles nativos dejaste el �dolo de tu coraz�n; y hoy, al preceder, cantando con tus hermanas, las andas de oro que llevan sobre sus hombros los nobles curacas, tienes que ahogar las l�grimas y entonar alabanzas al conquistador. �No, tortolilla de los bosques!... El amado de tu alma est� cerca de ti, y es tambi�n uno de los prisioneros del Inca.


La noche empieza a caer sobre los montes, y la comitiva real se detiene en Izcuchaca. De repente la alarma cunde en el campamento.


La hermosa cautiva, la joven del collar de guairuros, la destinada para el serrallo del monarca, ha sido sorprendida huyendo con su amado, quien muere defendi�ndola.


Tupac-Yupanqui ordena la muerte para la esclava infiel.


Y ella escucha alegre la sentencia, porque anhela reunirse con el due�o de su esp�ritu y porque sabe que no es la tierra la patria del amor eterno.


Y desde entonces, �oh viajero!, si quieres conocer el sitio donde fue inmolada la cautiva, sitio al que los habitantes de Huancayo dan el nombre de Palla-huarcuna, f�jate en la cadena de cerros, y entre Izcuchaca y Huaynanpuquio ver�s una roca que tiene las formas de una india con un collar en el cuello y el turbante de plumas sobre la cabeza.
La roca parece art�sticamente cincelada, y los naturales del pa�s, en su sencilla superstici�n, la juzgan el genio mal�fico de su comarca, creyendo que nadie puede atreverse a pasar de noche por Palla-huarcuna sin ser devorado por el fantasma de piedra.

sábado, 20 de agosto de 2011

Día de la Reincorporación de Tacna a la Patria

Día de la Reincorporación de Tacna a la Patria
La "Heroica Ciudad de Tacna", denominada así por su inigualable historia que da fe de su amor al suelo patrio y que se ve plasmado en el carácter patriótico de su gente, el 28 de agosto conmemora un aniversario más de su Reincorporación al Perú, después de haber permanecido ocupada por los chilenos por casi cinco décadas luego de la guerra con Chile. El motivo es más que suficiente para brindarle siempre un merecido homenaje.

Hasta antes de la guerra del Pacífico, el Perú no tenía límites con Chile sino con Bolivia. La derrota peruana en esta infausta guerra ratificada con el Tratado de Ancón permitió la ocupación de Tacna y Arica por parte de


Chile durante algunos años, al término de los cuales se realizaría un plebiscito para definir la soberanía de cada una de ellas, si querían pertenecer al País del sur o continuarían siendo parte del territorio peruano. La ¨chilenización¨ de Tacna y Arica se inició cuando la Cámara de Diputados de Chile rechazó el Protocolo firmado entre Perú y Chile.

¡Cuanto sufrieron los peruanos en dichas provincias! Sus escuelas fueron cerradas, los maestros sufrieron persecución, expulsaron a los sacerdotes peruanos, hostilizaron a los trabajadores peruanos en el puerto de Arica obligándolos a abandonar el trabajo y luego el territorio.

En Tacna se concentraron grandes fuerzas militares. A los peruanos se les negó el derecho de reunión, de izar la bandera nacional y celebrar el aniversario patrio. Se agrega también el cierre de periódicos peruanos, el reclutamiento de jóvenes peruanos al ejército chileno y la confiscación de todos los bienes de nuestro compatriotas.

Pero todas estas acciones no cumplieron sus cometidos, muy por el contrario robusteció el espíritu patrio de los tacneños. La política de ¨chilenización¨ fracasó.

El 12 de diciembre de 1921, la Cancillería invitó al Gobierno Peruano a realizar un plebiscito que fue rechazado por el Perú, pero aceptó los oficios de los Estados Unidos. En enero del año siguiente ambas naciones presentaron sus respectivos alegatos, y es hasta el año de 1925 en que se expidió el Laudo Arbitral desfavorable al Perú, ya que ordenaba la realización del Plebiscito y la devolución de Chile de Tarata y Chilcaya, lo que causo duras criticas por parte del Gobierno y el pueblo peruano.

Finalmente se firmó un Tratado definitivamente por el cual Chile reintegrada al fin a la soberanía del Perú, Tacna, e indemnizada por seis millones de dólares en Arica, acordándose levantar en el Morro un monumento a la Paz y construirse en la zona norte de la bahía un puerto peruano.

El 28 de agosto de 1929 terminó el cautiverio. Por el Tratado de Lima, Tacna quedó para el Perú y Arica para Chile. Los tacneños no declinaron su peruanismo, que estaba muy dentro de ellos en su sangre, en su alma y el su rostro. Prefirieron y lograron retornar al Perú, pese a las dificultades que sufrían. Ese hecho singular es muy significativo para los peruanos y para el mundo, porque pudo más el amor que las tragedias y promesas, la lealtad se impuso a las conveniencias, le patriotismo derrotó a la turbia negociación. Pues, la Patria no se compra ni se vende, se defiende.

La conducta tacneña es digna de una epopeya. Al agresor también se le doblega y vence con el corazón y la inteligencia. Para los alienados pueden ser éstos un chauvinismo cuando lo ven con sus ojos de engañado, pero para quienes sienten orgullo de su identidad nacional es un símbolo de fe y de esperanza colectiva que todos la valorarán a través de los siglos.

Esta efemérides nacional es celebrada por el pueblo de Tacna todos los 28 de agosto, con la procesión de la Bandera y donde se renueva el juramento a nuestro amado bicolor nacional.

D�a de la Reincorporaci�n de Tacna a la Patria

D�a de la Reincorporaci�n de Tacna a la Patria
La "Heroica Ciudad de Tacna", denominada as� por su inigualable historia que da fe de su amor al suelo patrio y que se ve plasmado en el car�cter patri�tico de su gente, el 28 de agosto conmemora un aniversario m�s de su Reincorporaci�n al Per�, despu�s de haber permanecido ocupada por los chilenos por casi cinco d�cadas luego de la guerra con Chile. El motivo es m�s que suficiente para brindarle siempre un merecido homenaje.


Hasta antes de la guerra del Pac�fico, el Per� no ten�a l�mites con Chile sino con Bolivia. La derrota peruana en esta infausta guerra ratificada con el Tratado de Anc�n permiti� la ocupaci�n de Tacna y Arica por parte de




Chile durante algunos a�os, al t�rmino de los cuales se realizar�a un plebiscito para definir la soberan�a de cada una de ellas, si quer�an pertenecer al Pa�s del sur o continuar�an siendo parte del territorio peruano. La �chilenizaci�n� de Tacna y Arica se inici� cuando la C�mara de Diputados de Chile rechaz� el Protocolo firmado entre Per� y Chile.


�Cuanto sufrieron los peruanos en dichas provincias! Sus escuelas fueron cerradas, los maestros sufrieron persecuci�n, expulsaron a los sacerdotes peruanos, hostilizaron a los trabajadores peruanos en el puerto de Arica oblig�ndolos a abandonar el trabajo y luego el territorio.


En Tacna se concentraron grandes fuerzas militares. A los peruanos se les neg� el derecho de reuni�n, de izar la bandera nacional y celebrar el aniversario patrio. Se agrega tambi�n el cierre de peri�dicos peruanos, el reclutamiento de j�venes peruanos al ej�rcito chileno y la confiscaci�n de todos los bienes de nuestro compatriotas.


Pero todas estas acciones no cumplieron sus cometidos, muy por el contrario robusteci� el esp�ritu patrio de los tacne�os. La pol�tica de �chilenizaci�n� fracas�.


El 12 de diciembre de 1921, la Canciller�a invit� al Gobierno Peruano a realizar un plebiscito que fue rechazado por el Per�, pero acept� los oficios de los Estados Unidos. En enero del a�o siguiente ambas naciones presentaron sus respectivos alegatos, y es hasta el a�o de 1925 en que se expidi� el Laudo Arbitral desfavorable al Per�, ya que ordenaba la realizaci�n del Plebiscito y la devoluci�n de Chile de Tarata y Chilcaya, lo que causo duras criticas por parte del Gobierno y el pueblo peruano.


Finalmente se firm� un Tratado definitivamente por el cual Chile reintegrada al fin a la soberan�a del Per�, Tacna, e indemnizada por seis millones de d�lares en Arica, acord�ndose levantar en el Morro un monumento a la Paz y construirse en la zona norte de la bah�a un puerto peruano.


El 28 de agosto de 1929 termin� el cautiverio. Por el Tratado de Lima, Tacna qued� para el Per� y Arica para Chile. Los tacne�os no declinaron su peruanismo, que estaba muy dentro de ellos en su sangre, en su alma y el su rostro. Prefirieron y lograron retornar al Per�, pese a las dificultades que sufr�an. Ese hecho singular es muy significativo para los peruanos y para el mundo, porque pudo m�s el amor que las tragedias y promesas, la lealtad se impuso a las conveniencias, le patriotismo derrot� a la turbia negociaci�n. Pues, la Patria no se compra ni se vende, se defiende.


La conducta tacne�a es digna de una epopeya. Al agresor tambi�n se le doblega y vence con el coraz�n y la inteligencia. Para los alienados pueden ser �stos un chauvinismo cuando lo ven con sus ojos de enga�ado, pero para quienes sienten orgullo de su identidad nacional es un s�mbolo de fe y de esperanza colectiva que todos la valorar�n a trav�s de los siglos.


Esta efem�rides nacional es celebrada por el pueblo de Tacna todos los 28 de agosto, con la procesi�n de la Bandera y donde se renueva el juramento a nuestro amado bicolor nacional.

LOS POLITICOS SE VAN, PERO QUEDAN LOS SOLDADOS.

LOS POLITICOS SE VAN, PERO QUEDAN LOS SOLDADOS.
El retorno de los cadáveres de los soldados que entregaron su vida por la defensa de la Patria querida, siempre será motivo de homenajes, de profundo reconocimiento de su pueblo.
Parten presurosos los cortejos fúnebres, una multitud formada por madres, hijos y ancianos acompañan con respeto, con doliente pena a los heroicos soldados que entregaron su vida en la Batalla de el Alto de la Alianza, la ciudad ocupada ve partir a aquellos bizarros combatientes que se enfrentaron con decisión y coraje a un enemigo superior.
De ellos queda la sangre regada en las alturas del Intiorco, el recuerdo doloroso en los cautivos, sus sagradas osamentas retornan a la Patria querida, con el adiós postrero de una multitud dolida, pero segura que el cautiverio no doblegara el espíritu inmenso de fidelidad a la Patria.

LOS POLITICOS SE VAN, PERO QUEDAN LOS SOLDADOS.

LOS POLITICOS SE VAN, PERO QUEDAN LOS SOLDADOS.

El retorno de los cad�veres de los soldados que entregaron su vida por la defensa de la Patria querida, siempre ser� motivo de homenajes, de profundo reconocimiento de su pueblo.
Parten presurosos los cortejos f�nebres, una multitud formada por madres, hijos y ancianos acompa�an con respeto, con doliente pena a los heroicos soldados que entregaron su vida en la Batalla de el Alto de la Alianza, la ciudad ocupada ve partir a aquellos bizarros combatientes que se enfrentaron con decisi�n y coraje a un enemigo superior.
De ellos queda la sangre regada en las alturas del Intiorco, el recuerdo doloroso en los cautivos, sus sagradas osamentas retornan a la Patria querida, con el adi�s postrero de una multitud dolida, pero segura que el cautiverio no doblegara el esp�ritu inmenso de fidelidad a la Patria.

Recordatorio Takana

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