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lunes, 15 de diciembre de 2008

Juan Velasco Alvarado (1968-1975)

Juan Velasco Alvarado (1968-1975)
El general que cambió al país
Juan Francisco Velasco Alvarado nació en Piura el 16 de Junio de 1909 en el seno de una familia trabajadora. En 1929 abandonó Piura y se incorporó al Ejército como soldado raso, sin embargo, gracias a su dedicación y empeño, pudo ingresar a la Escuela de Oficiales del Ejército.
Como teniente coronel, dirigió la Escuela Militar y posteriormente, la Escuela de Infantería. Fue jefe de Estado Mayor de la IV División del Centro de Instrucción Militar del Perú (1955-1958).
En 1959, Velasco ascendió a general de brigada EP y en 1962 se trasladó a Francia, para ejercer el cargo de Agregado Militar en la Embajada del Perú en París. En 1965 ascendió a general de división y en 1968 asumió la Comandancia General del Ejército y la presidencia del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas del Perú.
Cuando ocupaba este cargo, el general Velasco lideró un golpe de Estado que derrocó al presidente Fernando Belaúnde Terry, el 3 de octubre de 1968, formando así un gobierno de tendencia socialista que aproximó al Perú a la Unión Soviética, la República Popular China, Cuba y el llamado "bloque soviético".
Al frente del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, el general Velasco formó un gabinete integrado exclusivamente por militares, estatizó los diarios y canales de televisión, nacionalizó el petróleo e hizo una reforma agraria eliminando los terratenientes y las grandes haciendas. También alentó a la industria peruana, limitando las importaciones.
Estas reformas sociales y económicas realizaron un cambio sin precedentes en el país, las clases trabajadoras consiguieron un reconociento que nunca habían tenido, pero la producción agraria prácticamente desapareció, por lo que se produjeron enormes migraciones del campo a la ciudad. Estos cambios continúan afectando al país hasta la actualidad.
El 29 de agosto de 1975, el general de división EP Francisco Morales Bermúdez hizo otro golpe de Estado y depuso a Juan Velasco Alvarado, quien murió el 24 de diciembre de 1977.

Siendo presidente el arquitecto Fernando Belaúnde, el 3 de octubre de 1968 a las 3:30 horas de la madrugada fue violentamente sacado del Palacio de Gobierno, por oficiales del ejército y conducido a la división blindada, desde donde fue embarcado en un avión especial y deportado con rumbo a Buenos Aires, Argentina. El Gobierno Revolucionario, dictó decretos leyes designando presidente de la República al general Juan Velasco Alvarado; declarando nulos el Acta de Talara, suscritos por el gobierno intervenido con la International Petroleum Company; reivindicando para el Estado la propiedad de los yacimientos petroquímicos de La Brea y Pariñas que indebidamente explotaban la IPC por mas de 48 años.
Más temprano que nunca los trabajadores, los campesinos, los intelectuales amantes del progreso y toda la nación peruana recordaran con gratitud y cariño al “chino” Juan Velasco Alvarado. Uno de los generales mas honestos y patriotas que haya conocido el Perú. El único presidente que verdaderamente luchó por la dignidad de los peruanos. Del peruano que tiene inteligencia, creatividad y capacidades suficientes para transformar sus propios recursos naturales y desarrollar su patria. Y no como ahora de los viles de gobernantes entregando todo nuestros recursos valiosos a los extranjeros. ¿Que quieren que los peruanos seamos cantantes de microbuses, vendedores de caramelos, malabaristas, payasos, tricicleros, escaperos, campanas?. ¿Acaso no somos capaces de transformar y explotar nuestros recursos naturales? Se entregó las minas, el mar de Grau, los bosques, la energía eléctrica, las telecomunicaciones, los medios de comunicación, el gas, el petróleo, el agua y hasta el aire a los extranjeros. ¡Nada para los peruanos! Como si los peruanos fuéramos minusválidos mentales. Los gobiernos de Belaunde, Alan, Fujimori y Toledo ¿que patria defendieron?. ¿Acaso no son los mayores entreguistas de las historia del Perú?. Siendo presidente el arquitecto Fernando Belaúnde, el 3 de octubre de 1968 a las 3:30 horas de la madrugada fue violentamente sacado del Palacio de Gobierno, por oficiales del ejército y conducido a la división blindada, desde donde fue embarcado en un avión especial y deportado con rumbo a Buenos Aires, Argentina. El Gobierno Revolucionario, dictó decretos leyes designando presidente de la República al general Juan Velasco Alvarado; declarando nulos el Acta de Talara, suscritos por el gobierno intervenido con la International Petroleum Company; reivindicando para el Estado la propiedad de los yacimientos petroquímicos de La Brea y Pariñas que indebidamente explotaban la IPC por mas de 48 años. Velasco y los oficiales que lo acompañaron demostraron, que existían muchos peruanos verdaderos, con cojones, que defendían nuestra nación de la voracidad de las empresas extranjeras. ¿Qué son montesinos y los generales que entregaron el país a los extranjeros a lado de Velasco y sus generales patriotas?. Son unos vulgares delincuentes que traicionaron a toda de nuestra nación. EL HOMBRE QUE TERMINO CON LA ESCLAVITUD DE LOS INDIOS Para entender el sufrimiento, humillación y explotación de los indios por los hacendados debemos de entender que fue una hacienda. Veamos como describe Gonzales Prada: “Una hacienda se forma por la acumulación de pequeños lotes arrebatados a sus legítimos dueños, un patrón ejerce sobre sus peones la autoridad de un barón normando. No sólo influye en el nombramiento de gobernadores, alcaldes y jueces de paz, sino que hace matrimonios, designa herederos, reparte las herencias, y para que los hijos satisfagan las deudas del padre, les somete a una servidumbre que suele durar toda la vida. Impone castigos tremendos como la "corma", la flagelación, el cepo de campaña y la muerte; risibles, como el rapado del cabello y las enemas de agua fría. Quien no respeta vidas ni propiedades realizaría un milagro si guardara miramientos a la honra de las mujeres: toda india, soltera o casada, puede servir de blanco a los deseos brutales del "señor". Un rapto, una violación y un estupro no significan mucho cuando se piense que a las indias se las debe poseer de viva fuerza. Y a pesar de todo, el indio no habla con el patrón sin arrodillarse ni besarle la mano. No se diga que por ignorancia o falta de cultura de los señores territoriales proceden así: los hijos de algunos hacendados van niños a Europa, se educan en Francia o Inglaterra y vuelven al Perú con todas las apariencias de gentes civilizadas; mas apenas se confinan en sus haciendas, pierden el barniz europeo y proceden con más inhumanidad y violencia que sus padres: con el sombrero, el poncho y las "roncadoras", reaparece la fiera. En resumen: las haciendas constituyen reinos en el corazón de la República, los hacendados ejercen el papel de autócratas en medio de la democracia”. ¡Toda esta humillación indígena fue extirpada por Velasco! Se cuenta por ahí que Velasco Alvarado, en la calle de Lima, un día encontró a una mujer campesina indígena desvalida y andrajosa que había sido arrojada de una casa hacienda. Velasco se arrodilló, lloró y prometió que iba terminar para siempre con estos centros de injusticia humana. El 24 de junio de 1969 (Día del Indio) decretó la Ley de la Reforma Agraria y se procede a la inmediata ocupación de las grandes haciendas azucareras y de las haciendas de todo el país. Los campesinos reciben las tierras. Se cumplió el sueño de 1780 de Tupac Amarú que predijo: “Campesino, el patrón ya no comerá más de tu pobreza”. Según Galeano: Hubo que esperar casi dos siglos desde Túpac Amaru para que el general nacionalista Juan Velasco Alvarado recogiera y aplicara aquella frase del cacique, de resonancias inmortales: «¡Campesino! ¡El patrón ya no comerá más tu pobreza! ». Así se liquidó para siempre el trato brutal e inhumano que eran sometidos los indios por los hacendados. ¡Algo extraordinario desde el punto de vista humano!. EL PERU DE LOS PERUANOS PARA LOS PERUANOS Y POR PERUANOS La nacionalización de los yacimientos de Talara pertenecientes a la Internacional Petroleum Company IPC subsidiaria de la Standard Oil y la de todos los yacimientos mineros importantes en manos extranjeras como la Cerro de Pasco, Marcona, etc. marcaron el carácter del proceso y la recuperación de la dignidad nacional. Sin embargo, aquello no fue todo. Lo fundamental del nacionalismo castrense fueron las reformas estructurales hacia una sociedad distinta enumerada como Democracia Social de Participación Plena. En efecto, el proyecto denominado plan Inca inició un camino sindicado como irreversible con la reforma agraria, la reforma de la empresa, la reforma educativa, la reforma judicial, la comunidad industrial (participación de los trabajadores en la gestión y la propiedad de las empresas), la movilización social y el sistema prioritario de propiedad social como base del futuro autogestionario de la sociedad peruana. La reforma agraria bajo el lema "campesino: el patrón no comerá más de tu pobreza" confiscó de manera radical los latifundios azucareros, algodoneros y todas las propiedades consideradas como una representación antisocial de la tenencia de la tierra. Esta confiscación tuvo dos ejes principales: el de la justicia social, sin llegar a destruir el complejo industrial en torno a la propiedad de la tierra; y el de promoción, a través de la incorporación de nuevas tierras de cultivo, la eliminación del minifundio y la propuesta pro-industrialista de usar los bonos del tesoro público producto del pago a justiprecio de las tierras expropiadas en la creación de empresas productivas de los diversos sectores. El establecimiento de las cooperativas agrarias de producción para operar los latifundios y la creación de distintas empresas asociativas de base campesina con la finalidad de dar cabida al esfuerzo de los agricultores fue otro de los aspectos fundamentales de la ley. Así surgieron las sociedades agrícolas de interés social SAIS, las asociaciones agrarias y las ligas agrarias de campesinos. Durante el gobierno del Gnral. Velasco Alvarado por DL 21156 del 27/05/1975 el quechua fue reconocido como idioma oficial además del castellano. Durante el gobierno del general Velasco Alvarado, el músico drogadicto Carlos Santana debió ofrecer un concierto en el Estadio de San Marcos; sin embargo, apenas llegó a desembarcar del avión que llegaba, puesto que se le prohibió quedarse y se le ordenó su salida inmediata del país. Según el general Velasco, estaba "...demostrado que sus actividades son contrarias a las buenas costumbres del pueblo peruano y al objetivo moralizador del Gobierno Revolucionario"; lo cual sólo brindaría un mal ejemplo a nuestra juventud. TRAICION Y CAIDA DE VELASCO Como el gobierno de Velasco nacionalizó los recursos, reformó el agro, la educación, expropió las empresas, los bancos y los medios de comunicación. Los extranjeros y los ricos afectados en sus intereses boicotearon y derribaron al gobierno. Un texto del ex secretario general de la Confederación General de Trabajadores de Perú (CGTP) y también ex senador, Valentín Pacho, ofrece esta perspectiva: "Pero los partidos políticos de derecha y grupos ultraizquierdistas desarrollaron una oposición frontal. Desde 1972, el gobierno de Velasco Alvarado hizo frente a una oleada de huelgas y movimientos estudiantiles propiciados tanto por la derecha como por la izquierda. La Central de Inteligencia Americana (CIA) tuvo un papel preponderante para organizar la oposición hasta que, en agosto de 1975, el general Velasco Alvarado fue derribado del poder mediante el golpe militar encabezado por su primer ministro, el felón general Francisco Morales Bermúdez, ahí terminó el proceso revolucionario y comenzó el retroceso, hasta nuestros días". Esa es la proeza de este insigne militar de origen tallan-chimu el General Velasco Alvarado. Que luchó por la dignidad del peruano.
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"Estamos Resueltos A Resistir Con Toda La Seguridad De Ser Vencidos, Pero Es Preciso Cumplir Con El Honor Y El Deber" Desde Nuestra Pobre e Ignorante Intelectualidad Urbana, Casi Pedernaria. elevamos nuestra voz de protesta por la Indiferencia y Maltrato de la Nación Peruana hacia Tacna.((QUE MAL CIUDADANOS PERUANOS,QUE MAL))

sábado, 29 de noviembre de 2008

Mariano Portales - Un Tacneño en El Huascar

Mariano Portales

Un tacneño en el Huáscar

Esta parce ser el estigma que le persigue a Tacna, el olvido y Engaño se Remiontan desde mucho antes en contra de los tacneños. para muestra la vida de Mariano portales.

Además de los heroicos oficiales Elias Aguirre, Diego Ferré, Enrique Palacios y Nicolas Dueñas, hubo a bordo del monitor Huáscar , durante el combate de Angamos del 8 de Octubre de 1879, muchos héroes anónimos, simples soldados y marineros que destacaron por su abnegación y su valor al lado de sus jefes. No todos murieron a bordo del monitor. Algunos de ellos lograron sobrevivir a la batalla. Otros fallecieron poco después por la gravedad de sus heridas. Un periodista chileno, testigo civil de los sucesos, escribió en el tiempo de Iquique, en homenaje a la tripulación del Huáscar, que por la parte peruana no hubo “calanchos”, esto es, marinero que se arrojaban al mar huyendo de la batalla. Todos los sobrevivientes permanecieron dentro del Huascar mientras los maquinistas abrían las válvulas para hundirlo.

Uno de estos combatientes ejemplares fue el marinero tacneño Mariano Portales. Como simple infante de marina, estuvo a bordo del Huascar durante toda la campaña de 1879. en el combate de Iquique, el 21 de Mayo de 1879, durante el duelo mortal entre el monitor Huascar y la corbeta con el fusil y la bayoneta en ristre, disparando a los artilleros enemigos y listos para recibir la orden de abordaje. La fatalidad de la guerra le impuso enfrentarse al capitán de la nave chilena, Arturo Prat, cuando este salto atrevidamente a la cubierta d la nave peruana, luego que el monitor golpeara con su espolón de proa a la corbeta enemiga. En rápida y precisa reacción, un certero disparo de fusil de mariano Portales acabo con la vida del jefe chileno. La muerte de Prat sello en forma definitiva la suerte de La Esmeralda. Miguel Grau presto socorro a los náufragos. También recupero respetuosamente las pertenencias del Capitán Prat y las remitió con sus condolencias a la viuda.

El historiador Manuel Zanutelli rosas, en el Almirante Grau y la Plana Menor del Huascar (2002), consigna que la proeza de mariano Portales trascendió los partes militares y fue de conocimiento público. Así por ejemplo, en el diario limeño La Opinión nacional del 8 de enero de 1880, se reconoce dicho merito con firma de Julio Octavio Reyes, quien identifica a portales y atestigua: Fue el quien dio Muerte Al Comandante Prat.

Poco se sabe de la vida de este valeroso Tacneño. Tenía 34 años al declararse la guerra con chile. Estuvo entre los prisioneros del Huascar remitidos a chile y confinados en san Bernardo, cerca de santiago. Le toco en suerte ser parte del canje de prisioneros acordado en noviembre de 1879. volvió al callao con otros sobrevivientes del combate de Angamos el 30 de diciembre. Fue un regreso triste y casi anónimo. Pocos días antes, el 23 de diciembre, había tomado el poder Nicolas de Pierola. El nuevo presidente no dispuso honores de ningún tipo a los héroes devueltos. En cambio, el 3 de diciembre habían sido recibidos en Valparaíso los prisioneros chilenos de la Esmeralda, procedentes del Perú, entre millares de brazos que se estrechaban para acercarse a los valientes y desfilando entre arcos formados por banderas y banderolas, según el diario La Patria de Valparaíso.

Mese depuse, el 28 d Mayo de 1880, como documenta en la misma obra Manuel Zanutelli, el dictador Pierola emitió un decreto donde en acto de inefable mezquindad, dispuso instruir el proceso relativo al combate y captura del monitor Huascar en punta angamos, ya que por falta de calificación no es posible apreciar en su verdadero valor el comportamiento de los que no sucumbieron en lucha; allí mismo distingue a miguel Grau, Elias Aguirre y Enrrique Palacias, el primero, con la cruz de acero de segunda clase y los dos últimos, con la de primera. El documentalista chileno Pascual Ahumada llamo la atención sobre este hecho, indicando en su obra dedicada al conflicto (1879) el contra almirante Grau es declarado héroe de segunda clase por decreto del jefe supremo del Perú.

Sin duda, la indolencia oficial, el desempleo y la marcha adversa de la guerra laceraron el espíritu de los sobrevivientes del Huascar. Mariano Portales volvió al servicio activo y estuvo destacado en la corbeta Unión, siendo parte de la valiente tripulación que rompió el bloqueo naval de arica el 17 de marzo de 1880 y acudió en auxilio del Coronel francisco Bolognesi con provisiones y pertrechos, en medio del bombardeo enemigo sobre el puerto, y salio luego indemne a alta mar de regreso al callao. En los meses siguientes tuvo que dejar el servicio por tener la salud quebrantada. Impago y sin amigos ni parientes en Lima, enfermos de tisis y murió desamparado en el hospital militar de San Bartolomé el 3 de noviembre de 1880, como consta en el libro de defunciones del nosocomio. Fue enterrado en nicho temporal en el Cementerio General, en el cuartel de los Santos Inocentes A-72. Poco tiempo después, por carecer de deudos, sus restos pasaron al osario.

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"Estamos Resueltos A Resistir Con Toda La Seguridad De Ser Vencidos, Pero Es Preciso Cumplir Con El Honor Y El Deber" Desde Nuestra Pobre e Ignorante Intelectualidad Urbana, Casi Pedernaria. elevamos nuestra voz de protesta por la Indiferencia y Maltrato de la Nación Peruana hacia Tacna.((QUE MAL CIUDADANOS PERUANOS,QUE MAL))

francisco Antonio de Zela - Insuge Contra La Opresion

Tacna in surge contra el poder español 1811 – 1813


Dos importantes esfuerzos insurreccionales contra el dominio español fueron protagonizados por el pueblo tacneño. El primero de ellos fue conducido por Francisco Antonio de Zela y Ariaga, según documenta el historiador Rómulo Cúneo Vidal, nacido en Lima en 1768, pero residente en Tacna desde 1784, donde hizo carrera como funcionario de las Cajas Reales. Ganado a la causa libertaria por propagandistas enviados a Tacna por el caudillo rioplatense Juan José Castelli, convoco un importante núcleo de patriotas para realizar una insurrección el 20 de Junio de 1811, contando con la cercanía del ejercito Argentino, en ese momento listo para Cercar Puno.

El movimiento insurgente tomo ese día los cuarteles y asumió el control de Tacna, Sama, Locumba e Ilabaya. Al cuarto día, mientras organizaba la defensa de la provincia, Zela cayo severamente enfermo y algunos de sus lugartenientes se desmoralizaron al saber de la derrota de los argentinos en Guaqui, frente al lago Titicaca, ocurrida precisamente el 20 de Junio. Una delación (Traición) permitió la captura del caudillo por los españoles. Sus más cercanos colaboradores fueron condenados a prisión, pero Zela lo fue a muerte.


Una esforzada defensa librada ante la Real audiencia por José Jerónimo de Vivar, logro trocar la pena máxima por 10 años de reclusión en el presidio de Chagres. Pario con ese destino en 1815 y murió en prisión el 18 de Julio de 1819.

El segundo esfuerzo insurreccional fue realizado por los hermanos Enrique y Juan Francisco Pallardelli, nacidos en Marsella en 1785 y 1781, respectivamente, pero residentes en el PERU desde 1804, quienes tomaron contacto con el general rioplatense Manuel Belgrano siendo oficiales del ejercito realista. Ganados ala causa emancipadora, organizaron desde Tacna un moviendo rebelde que debía insurgir simultáneamente en Arequipa, Tacna y Tarapacá el 3 de Octubre de 1813. Lograron tomar el control de Tacna y Arica con amplio respaldo popular. No obstante enterarse de la definitiva derrota de los argentinos en el Alto PERU, mantuvieron su propósito de hacerse del poder en el sur y llamar al país a la rebelión emancipadora.


El intendente de Arequipa, José Gabriel Moscoso, envió una expedición militar contra los rebeldes. Estos, apenas 400 voluntarios mal armados y sin experiencia militar, presentaron decidida batalla a los realistas en Camiara, el 31 de Octubre y sufrieron una derrota. Tras el descalabro, los hermanos Paillardelli y sus colaboradores se vieron obligados a ocultarse. Enrique se unió al ejército rioplatense en cuyas filas murió heroicamente en 1815, mientras Juan Francisco espero la llegada del Ejercito Libertador de San Martín para sumarse a sus filas, ejerciendo carrera militar en el ejército Peruano. Murió en 1858.


ALTO DE LA ALIANZA


Lugar a 8 km. Al Norte de Tacna donde el 26 de Mayo de 1880, se enfrentaron las fuerzas peruano Bolivianas, comandadas por Lizardo Montero y Narciso campero, contra las fuerzas invasoras chilenas dirigidas por Manuel Baquedano. Después de cuatro horas de Lucha la victoria se inclino para los chilenos; los Bolivianos se retiraron a su territorio y desde entonces, no aparecieron as en el escenario de la guerra.


LA BATALLA DEL ALTO DE LA ALIANZA


Habiendo sido rechazado el ataque naval del 27 de febrero, los chilenos decidieron tomar primero Tacna y luego atacar Arica entre dos fuegos. Enterado de este movimiento, el ejército peruano se propuso no permitir que la ciudad de Tacna fuese tomada. Es así como el 26 de mayo de 1880, en las inmediaciones de la ciudad, en los cerros del Intiorko, se realizo la batalla del Alto de La Alianza, donde unos 9 mil peruanos y bolivianos se enfrentaron a 20 mil chilenos. Fue la acción de armas de mayor envergadura entre las fuerzas contrincantes y también la más cruenta. Estaban al mando de las fuerzas aliadas el general Narciso Campero, presidente de Bolivia.

A las 11:45 a.m. se iniciaron las acciones, a base de un ataque masivo de la infantería, la caballería y la artillería ligera chilenas. Distintas columnas y batallones se alternaban en el ataque masivo de la infantería, la caballería y la artillería liguera chilenas. Distintas Columnas y Batallones se alternaban en el ataque a los aliados para no darles descanso. Tras agotar las municiones y sufrir numerosas bajas, a las 3:30 p.m. las fuerzas aliadas abandonaron vencidas y dispersas el campo de batalla. Aquí el ejercito chileno puso en practica su tristemente celebre “REPASE”, ultimando con bayonetazos a los rendidos y los heridos. Alas 5:00 p.m. el ejercito chileno ocupo la ciudad de Tacna, con lo que dio lugar a un inenarrable vandalismo. La resistencia de los civiles en las calles fue inútil ante la fiereza del numeroso ejército invasor. Tras la derrota, las fuerzas bolivianas se replegaron al Altiplano y el 26 de Mayo se declararon oficialmente fuera del conflicto. Tomada Tacna, el ejercito chileno había asegurado posiciones a todo lo largo de la costa peruana, desde Moquegua hacía el sur, con la sola excepción de Arica.

En arica, las fuerza militares peruanas eran de poco mas de 1600 combatientes efectivos, frente al ejercito chileno, tenia como desventaja no ser una fuerza homogénea en cuanto a entrenamiento y experiencia y tampoco tener armamento unificado, había fusiles y carabinas de diferentes modelo, calibre y alcance lo cual dificultaba el rendimiento táctico colectivo y por su puesto, creaba contratiempos en el suministro de municiones. Muchos oficiales peruanos habían demostrado su valor en el campo de batalla, pero pocos eran militares profesionales. Los coroneles Bolognesi e Inclan eran Militares experimentados, pero Alfonso Ugarte, Ramón Zavala, Ricardo O´Donovan y el argentino Roque Sáenz Peña era eran civiles jóvenes que se habían incorporado voluntariamente al ejercito al declararse ala guerra y pronto ganaron grados militares por su desempeño en combate.

Dos días depuse de la derrota del Alto de La Alianza, la noche del 28 de Mayo los peruanos celebraron un consejo de guerra, en el cual todos los oficiales, con una sola excepción, la del Coronel Agustin Belaunde, acordaron resistir hasta las últimas consecuencias y aprobaron un plan de defensa. El coronel Belaunde, un político pierolista arequipeño a quien se otorgo rango militar por favoritismo, no solo fue la voz discordante, sino que poco después deserto junto con algunos oficiales de su entorno.

Por su parte, el contralmirante Montero había realizado en Tacna un consejo de guerra para decidir las acciones que se debía adoptar. Este consejo resolvió proseguir la marcha hacia Arequipa vía Puno. Aquí el voto discordante fue el del Coronel Andres Avelino Cáceres, quien insistió ante Montero para bajar hacia Arica y socorrer a Bolognesi. Los defensores de arica nunca supieron que sus esperanzas de refuerzos y socorro eran vanas.

El 2 de junio, el general chileno Baquedano ordeno movilizar desde Tacna hacia Arica las tropas de reserva que no habían combatido en el alto de la Alianza mas algunos cuerpos de elite. Eran aproximadamente 6500 hombres. La estrategia de Baquedano consistía en avanzar rodeando la cordillera y aparecer en arica sobre el valle de Chacalluta.

Par el 4 de junio el ejercito chileno había rodeado todos los flancos de la defensa de arica. Ese día Bolognesi envió uno de sus tantos mensajes sin respuesta, que reclamaba información y ordenes a sus superiores, el contralmirante montero y el coronel segundo Leyva, jefe del segundo ejercito del Sur, con sede en Arequipa:”señor general Montero o coronel Leyva: … no he recibido hasta hoy comunicación alguna que me indique el lugar en que se encuentra, ni la determinación que haya tomado. El objeto de esta es decir a U.S que tengo al frente 4000 enemigos, poco mas o menos, a los cuales cerrare el paso a costa de la vida de todos los defensores de arica, aunque el numero de los invasores se duplique”. Ante la falta de respuestas, el fogueado coronel considero su obligación mantener la plaza en pie, a la espera de una contraofensiva peruana o, en el limite, para salvar el honor del Perú.

A las 8:00 horas del día sábado 5 de Junio de 1880, las baterías chilenas iniciaron un nutrido bombardeo contra el fuerte Ciudadela. Las baterías peruanas en el morro y en el llano apenas contestaron el fuego, esperando que la infantería chilena entrar en acción. Luego hubo una calma chicha. Los jefes chilenos del sitio de arica, si bien eran consientes de su superioridad numérica, no desestimaban el poder de fuego de la plaza peruana. Consideraron prudente solicitar la rendición mediante un grupo de parlamentarios, encabezados por el mayor de artillería Juan de La Cruz Salvo, la propuesta consistía en dejar partir a territorio no ocupado por chile a todos los efectivos peruanos, incluso portando armamento ligero, dejando a cambio la artillería, los explosivos, los torpedos y el monitor Manco Cápac.

De la Cruz Salvo y sus acompañantes fueron recibidos cerca del medio día por el Coronel Ramón Zavala, jefe del batallón Tarapacá, quien condujo solo al líder del grupo hasta la sede del estado mayor peruano, ubicado en el jirón Ayacucho de La Ciudad de Arica, en la falda del cerro y en dirección de la calle real del puerto. Bolognesi declino cortes mente la propuesta de rendición, pero pidió al oficial chileno que le permitiera realizar una última consulta con su estado mayor. Pocos minutos después regreso Bolognesi y, rodeado de sus oficiales, expuso brevemente al emisario chileno que tenia respaldo unánime de ellos y que Arica no se rendiría, que “Tenia deberes sagrados que cumplir”, y que los cumpliría” hasta quemar el ultimo cartucho”. Allí concluyo la entrevista. El parte oficial sobre esta campaña chilena, firmado el 21 de junio en arica por el general Baquedano, reseña con toda claridad la celebre respuesta del jefe peruano “el señor Bolognesi respondió, después de consultar con sus jefes compañeros, que estaba dispuesto a salvar el honor de su país quemando el ultimo cartucho”.

Es pertinente señalar que, pocos años después, el mayor De La Cruz salvo negó que fuera cierta la celebre respuesta de Bolognesi. Mediante un artículo firmado el 18 de septiembre de 1885 (luego incluyo en la séptima serie de sus tradiciones). Ricardo palma tuvo el acierto de responder con pruebas irrefutables que obligaron a De La Cruz salvo, desprestigiado, a guardar silencio, palma menciono la frase se hizo muy conocida en la prensa de la época y que posteriormente fue confirmada, no solo por el comandante Roque Sáenz Peña, voluntario argentino solidario con el Perú que estuvo presente en la escena y quedo herido y prisionero después después de la batalla, sino también por el historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna, escrupuloso autor de la Historia de la guerra del pacifico, en cuyo tercer tomo menciona explícitamente 2quemaremos el ultimo cartucho” como respuesta de Bolognessi, consignando: “ La intimación de arica me fue referida por el mayor salvo a los pocos días de su llegada a santiago, en Junio de 1880, conduciendo en el Itata a los prisioneros de Tacna y del Morro, y la hemos conservado con toda la fidelidad de un calco”.

A las 11 horas del 6 de Junio, los chilenos efectuaron un nutrido ataque de artillería, esta vez desde tierra y desde mar. Hubo una contundente respuesta de las baterías peruanas, que demostraron tener una posición defensiva aventajada. En la bahia de Arica, las naves chilenas Magallanes, Cochrane, y Covadonga sufrieron serias averías. En el llano, la infantería chilena intento un avance desde las pampas del chinchorro hacia el flanco norte de los peruanos, pero el fuego de la artillería peruana la obligo a retroceder, a las cuatro de la tarde, al ataque chileno fue suspendido.

Esa misma noche, el comando chileno decidió enviar una nueva propuesta de rendición a los peruanos esta vez se escogió como emisario al ingeniero peruano Teodoro Elmore, quien se hallaba prisionero desde el 2 de Junio. Elmore había dado a los chilenos su palabra de honor de volver al campamento enemigo con la respuesta, pero Bolognessi no quiso recibirlo y su esfuerzo a favor de la rendición fue mal visto por los demás jefes peruanos.

Al amanecer del 7 de Junio, se inicio el asalto de la plaza, siendo encargado de la conducción de las acciones el coronel chileno Pedro lagos, el primer objetivo fueron los fuertes este, al mando del coronel Justo Arias. No obstante las minas y el intenso tiroteo de los peruanos, la superioridad numérica permitió avanzar a los chilenos, hasta producirse el enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Al aumentar el número y ímpetu de los atacantes, los combatientes de ambos fuertes decidieron retroceder hasta la línea de trincheras y para petos de Cerro gordo, a 200 metros del Morro. El cabo de artillería Alfredo Maldonado Arias, con el fin de cubrir el repliegue de sus compañeros, prendió fuego al polvorín del fuerte Ciudadela, y murió en la explosión. Después de Cerro gordo ya no había retroceso posible. Allí tuvo lugar un prolongado y sangriento duelo en el que no se dio ni se pide cuartel, hasta que ya no hubo peruanos sobrevivientes. En ese tramo de la batalla se sacrificaron heroicamente los coroneles Inclan, Arias y Ricardo O´Donovan y perdieron la vida todos los efectivos del batallón Artesanos de Tacna.

Para contener el avance chileno en el flanco este, Bolognesi traslado a ese lugar 500 soldados de la VIII división, provenientes de los fortines del norte, al mando del coronel Ramón Zavala. Tuvieron que cruzar gran parte de la ciudad y rodear la falda el Morro para llegar a los parapetos del Cerro Gordo, donde fueron emboscados y ultimados por los chilenos. Allí murió Zavala respondiendo al fuego chileno a pecho descubierto. Otra tenaz batalla libraron en el flanco norte los batallones Iquique y Tarapacá, cuyos sobrevivientes volaron con dinamita parapetos y baterías para facilitar su repliegue hasta las defensas más cercanas a la ciudad.

Mientras tanto, el fuerte contingente chileno que se abrió paso por el flanco este inicio la captura del morro, y sufrió importantes bajas en el primer intento. Durante una hora se dio una intensa pugna por el dominio de dicho promontorio. Defendiendo palmo a palmo sus laderas murieron los comandantes navales Adolfo King y Anacleto Martinez. En la meseta de la cima, 500 peruanos agrupados en torno a Bolognesi libraron la lucha final contra contra miles de chilenos. Al lado de su comandante en jefe se inmolo el coronel Alfonso Ugarte, cuya muerte no ocurrió arrojándose al mar a caballo con ala bandera en las manos, con el sentimiento popular ha querido imaginar, sino a pie firme, empuñando la pistola y el sable. También murió al lado de Bolognesi el capitán naval Juan Guillermo More, este ultimo comandante de la fragata Independencia, que encallo durante el combate de Iquique.

El otro sector de la fuerzas chilenas, luego de tomar los fuertes y parapetos de los flancos norte y sur, se concentro en el perímetro de a ciudad, donde fueron contenidas por minas y otros explosivos y por los disparos de efectivos dispersos de la infantería peruana reagrupados en las escaleras de la catedral, donde se improviso un parapeto fortificado, pronto la superioridad numérica chilena los doblego.

Quemando el ultimo cartucho y agotadas las fuerzas de sus 63 años Francisco Bolognesi cayo después de recibir dos descargas de fusilaría, mientras desangraba fue rematado a culatazos por un soldado chileno. Al saberse vencedero del Morro, la tropa chilena estallo en febril algarabía, atacando con crueldad a heridos y contusos, y arrojando muchos de ellos vivos aun, barranco abajo. El llamado al orden de los jefes contuvo esta insania y salvo la vida de los pocos oficiales sobrevivientes Manuel De La Torre y Roque Sáenz Peña.

Cerca de las diez de la mañana, desde la rada del puerto, constatada la derrota peruana, el capitán del Manco Cápac, José Sánchez Lagomarsino, hundió la nave cañonera Alianza Logro escapar hacia Pacocha, pero luego fue capturado por la marina chilena.

En la ciudad de arica, una vez concluida la batalla, las tropas chilenas, al mando del coronel Pedro Lagos, se comportaron con ensañamiento inaudito contra los civiles peruanos y de otras nacionalidades y contra los pocos efectivos encargados del orden publico que, ajenos a los hechos de guerra, imploraban el respeto de las vidas inocentes. Varias decenas de ciudadanos refugiados en sedes consulares fueron extraídos a viva fuerza y fusilados. La población reunida en la catedral y la plaza de armas fue abaleada a mansalva. Se incendiaron viviendas y edificios públicos. Se ultrajo mujeres y niños. Un grupo de civiles escondido en un pozo fue ultimado a pedradas por la soldadesca chilena. El embajador norteamericano en el Perú elevo a su gobierno un informe donde denunciaba, a propósito de arica: “Las tropas chilenas se han conducido no como un ejercito formalmente organizado por una nación que se llama civilizada, sino como una horda de salvajes errantes, ultimando a los heridos. En el consulado británico se refugiaron unos cuantiosa dispersos, los arrastraron hasta la plaza y allí los fusilaron, y después saquearon la casa. Esto no ha sido guerra, sin una matanza por mayor”.

La batalla de Arica ha sido una de las mas cruentas del siglo XIX. De los 1650 hombres que tomaron parte activa en la batalla por el lado peruano, poco más de 900 murieron, cerca de 200 quedaron heridos y hubo 500 prisioneros. De los 19 jefes peruanos de operaciones, murieron 13. de los jefes de división solo sobrevivieron Roque Sáenz Peña, Manuel la Torre y Marcelino Varela. Por su parte, los chilenos solo registraron 144 muertos y 337 heridos, sobre un total de 6500 efectivos. No es usual que en este tipo de batallas una de las partes tenga tan elevada mortalidad, que los prisioneros sean pocos respecto a los muertos, y que mueran casi todos los oficiales. Este resultado señala a todas luces que el vencedor no obro en buena ley.

La siguientes generaciones de peruanos hicieron de Bolognesi una figura simbólica del patriotismo de hoy es el patrono del ejercito. La posteridad también ha rendido homenaje al heroísmo del pueblo tacneño; a los cientos de voluntarios que combatieron en los batallones Artesanos de Tacna, Tarapacá e Iquique, casi sin dejar sobrevivientes; a los ciudadanos anónimos que hicieron frente a los vandálicos ocupantes de Tacna y de Arica cuando todo estaba perdido; y a los que siguieron defendiendo la peruanidad durante el cautiverio.

Pero hubo otros más todavía. El historiador chileno Vicuña Mackenna consigna que entre el 7 y 18 de Abril de 1880, un mes antes de la batalla del Alto de La Alianza, el primer avance chileno hacia la ciudad de Tacna, comandado por el coronel José Francisco Vergara, fue obstaculizado por la acción de una brigada de montoneros o guerrilleros, armada en su mayoría con picas y machetes, y dirigida por el tacneño Gregorio Albarracin. Ataco desde Locumba hasta Tacna, dando lugar a que un destacamento especial de la avanzada chilena se encargara de perseguirlos y eliminarlos. Fueron identificados como campesinos del lugar, como “40 o 50 cívicos o cultivadores de algodón” sin mayor entrenamiento militar. Dieron su batalla final el 18 de Abril, cercados por casi 500 jinetes chilenos, entre los pajonales próximos a la ciudad de Tacna. Fueron los primeros mártires, anónimos, de la campaña de Tacna.

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"Estamos Resueltos A Resistir Con Toda La Seguridad De Ser Vencidos, Pero Es Preciso Cumplir Con El Honor Y El Deber" Desde Nuestra Pobre e Ignorante Intelectualidad Urbana, Casi Pedernaria. elevamos nuestra voz de protesta por la Indiferencia y Maltrato de la Nación Peruana hacia Tacna.((QUE MAL CIUDADANOS PERUANOS,QUE MAL))

Biografia de Francisco de Paula Gonzáles Vigil

Francisco de Paula Gonzáles Vigil

Un gran escritor francés, Emilio Zola, hizo célebre la frase “Yo acuso”, sin imaginarse que al pronunciar dramáticamente estas palabras ante los tribunales de Francia estaba repitiendo la misma frase que varios lustros antes había pronunciado un peruano ilustre ante la Cámara de Diputados.

Francisco de Paula Gonzáles Vigil, diputado por Tacna y una de las figuras más destacadas de los primeros parlamentos nacionales, lanzó en 1832 su famosa catilinaria contra el presidente Agustín Gamarra, acusándolo de haber cometido violaciones graves a la constitución del Estado y concluyó con su conocido: “Yo debo acusar, yo acuso”.

Gonzáles Vigil adquiere desde entonces una visible notoriedad y se consagra como el abanderado en la defensa de la libertad y de la constitución convirtiéndose en uno de los pilares de la república en el apogeo de la anarquía y el caudillismo. Este gran patriota nació en Tacna, el 13 de septiembre de 1792, después de hacer sus primeros estudios en su ciudad natal, Gonzáles Vigil, muy joven aún, pues sólo tenía 11 años, fue llevado al seminario conciliar de San Jerónimo de Arequipa, centro en el que se le había otorgado una beca. Allí encontró la guía espiritual e intelectual del célebre obispo Pedro José Chávez de la Rosa, que aunque nacido en Cádiz, formó varias generaciones de patriotas.

Las ideas liberales y avanzada del obispo encontraron un campo fértil en el joven estudiante. Así comenzó a formarse el espíritu rebelde, intranquilo y ávido de reformas sociales y políticas pero al mismo tiempo respetuoso como nadie de las libertades públicas y de la constitucionalidad.

En 1811 era pro-secretario del seminario y se gradúa como presbítero en 1819. En el citado centro de formación llegó a ser catedrático y rector, pero antes de hacerse presbítero se dirigió a la universidad de San Antonio Abad, doctorándose en Teología el 12 de setiembre de 1812.

Gonzáles Vigil llegó al parlamento en 1825, representando a la provincia de Arica y en sus primeros años pasó casi desapercibido, dándole a notar ocho años más tarde cuando pronunció su arenga contra Gamarra. Pero parece como si su auténtica vocación se hubiera resuelto en el Congreso, porque es aquí donde realizó su gran obra de bien nacional por espacio de treinta años.

Gonzáles Vigil, que fue también en más de una oportunidad director de la Biblioteca Nacional, murió el 9 de junio de 1875, dejando un ejemplo de rectitud, honestidad y respeto a la ley, virtudes por las que luchó toda su vida.


Hipolito Unanue


José Hipólito de Unanue Pavón (*Arica -Tacna -Perú, 13 de agosto de 1755 - † Cañete, 15 de julio de 1833), médico y precursor peruano, reformador de la medicina y fundador de una escuela médica muy relevante de la época, conocida como San Fernando.

Fue catedrático de anatomía en la Universidad de San Marcos de Lima, donde estudió con Gabriel Moreno, también reformador médico. En 1784, inauguró lecciones públicas; en 1792 fundó el anfiteatro anatómico en el Hospital de San Andrés;entre 1791 y 1794 fue director de "El Mercurio Peruano", revista clave para la difusión de nuevas ideas en el Perú.

Fue miembro de la Sociedad Amantes del País, creada por el virrey Amat y Juniet. El mismo virrey que inauguró la Plaza de Toros de Acho de Lima.

En 1805 publicó su obra maestra: Las observaciones sobre el clima de Lima, en la que rebatió cualquier noción de contagio de las enfermedades, optando por una teoría puramente ambiental según la cual las medicinas no tendrían eficacia universal, sino que habrían de ajustarse a los climas locales.



Nació en la ribereña ciudad de Arica, el 13 de agosto de 1755, sus padres, don Antonio Unánue de Montalivert y doña Manuela Pavón y Salgado, descendientes directos de españoles peninsulares, no contaban con grandes recursos económicos; por el contrario, su padre -unos días antes del nacimiento- había quedado en las lindes de la miseria por la pérdida de una embarcación que constituía su única fuente de ingresos.

Por vinculaciones familiares con el clero, Unánue se inclina por el sacerdocio; en consecuencia, viaja a Arequipa e ingresa al Seminario de San Jerónimo en donde cursa Humanidades, Filosofía y Principios de Jurisprudencia.

Hacia 1777 se traslada a Lima donde pone de relieve, en poco tiempo, su verdadera inclinación: las Ciencias Naturales. Encontró el estímulo oportuno de parte de su tío, profesor de Anatomía dedicándose entonces, con ahínco y entusiasmo a la preparación para la carrera de médico, no muy promisoria en aquellos tiempos y en el medio en que le tocaría vivir. Pero, la necesidad de subsistir a sus propias expensas lo llevó a colocarse como preceptor en casa de don Agustín de Landáburu, uno de los más ricos hacendados de la capital. Aquí, el joven Unánue se fue relacionando con miembros de la alta sociedad limeña, que habrían de brindarle su amistad al descubrir en él los dotes brillantes que poseía y que cultivaba con tanta dedicación y esmero, y que iban a constituir más tarde su mejor clientela en el ejercicio de la medicina.

En 1783 se graduó de Bachiller en medicina, prestando juramento en diciembre de 1786 en la capilla de la real Universidad Mayor de san marcos, en cuyo profesorado ingresaba 2 años más tarde con la cátedra de "Método de Medicina". Contribuyó a la formación de la sociedad académica de Amantes del País (1790), en cuya publicación, El Mercurio Peruano, empieza a escribir bajo el seudónimo de "Aristo". Los temas del Mercurio Peruano son diversos y de un interés notable. Unánue contribuye con artículos cuya importancia ideológica se anuncia en la "Idea General del Perú" aparecida en su primer número.


HIPÓLITO UNANUE


Nació en la ribereña ciudad de Arica, el 13 de agosto de 1755, sus padres, don Antonio Unánue de Montalivert y doña Manuela Pavón y Salgado, descendientes directos de españoles peninsulares, no contaban con grandes recursos económicos; por el contrario, su padre -unos días antes del nacimiento- había quedado en las lindes de la miseria por la pérdida de una embarcación que constituía su única fuente de ingresos.

Por vinculaciones familiares con el clero, Unánue se inclina por el sacerdocio; en consecuencia, viaja a Arequipa e ingresa al Seminario de San Jerónimo en donde cursa Humanidades, Filosofía y Principios de Jurisprudencia.

Hacia 1777 se traslada a Lima donde pone de relieve, en poco tiempo, su verdadera inclinación: las Ciencias Naturales. Encontró el estímulo oportuno de parte de su tío, profesor de Anatomía dedicándose entonces, con ahínco y entusiasmo a la preparación para la carrera de médico, no muy promisoria en aquellos tiempos y en el medio en que le tocaría vivir. Pero, la necesidad de subsistir a sus propias expensas lo llevó a colocarse como preceptor en casa de don Agustín de Landáburu, uno de los más ricos hacendados de la capital. Aquí, el joven Unánue se fue relacionando con miembros de la alta sociedad limeña, que habrían de brindarle su amistad al descubrir en él los dotes brillantes que poseía y que cultivaba con tanta dedicación y esmero, y que iban a constituir más tarde su mejor clientela en el ejercicio de la medicina.

En 1783 se graduó de Bachiller en medicina, prestando juramento en diciembre de 1786 en la capilla de la real Universidad Mayor de san marcos, en cuyo profesorado ingresaba 2 años más tarde con la cátedra de "Método de Medicina". Contribuyó a la formación de la sociedad académica de Amantes del País (1790), en cuya publicación, El Mercurio Peruano, empieza a escribir bajo el seudónimo de "Aristo". Los temas del Mercurio Peruano son diversos y de un interés notable. Unánue contribuye con artículos cuya importancia ideológica se anuncia en la "Idea General del Perú" aparecida en su primer número.

Fue creador del Anfiteatro Anatómico de la Universidad de San Marcos y lo inauguró el 21 de noviembre de 1792. Esta tarea cumplida terminó por encumbrarlo definitivamente dentro del ambiente intelectual limeño. Era por entonces una de las figuras más respetadas entre los estudiosos de la época. Al año siguiente es nombrado Cosmógrafo Mayor del Reino y edita la "Guía Política, Eclesiástica y Militar del Virreinato del Perú (1793 - 1797). En oposición a las teorías de los naturalistas europeos sobre las condiciones de la naturaleza americana, publicó "Observaciones sobre el clima de Lima y su influencia en los seres organizados, en especial el Hombre" (1805), que por sí solo constituyó una comprobación de la madurez intelectual de los peruanos. Atento a su prestancia, el virrey Fernando de Abascal solicitó su consejo, lo nombró Protomédico General el 29 de noviembre de 1807, y facilitó, con su protección, que se realizara el sentido anhelo de Unánue de crear y poner a funcionar la Escuela de Medicina. En un primer momento obtuvo la cesión del viejo hospital de Santa Ana, mientras se llevaba a cabo la construcción de un edificio propio. A sus propias expensas costeó por su parte, la dotación de enseres e instrumentos para el nuevo local que también contó con el apoyo altruista del gobierno, del alto clero y de familias y personas pudientes de la capital e interior del país. El virrey asistió dándole solemnidad al acto, a los primeros exámenes del curso de Anatomía, Fisiología y Elementos de Zoología. Para agradecer al mandatario su cooperación decisiva, se dio en llamar a la Escuela de Medicina, Escuela de San Fernando.

No obstante su proximidad al gobernante, colaboró en periódicos calificados de "oposición" como el Verdadero Peruano y El Satélite Peruano; y elegido diputado a Cortes por Arequipa, viajó a España y visitó al monarca para gestionar privilegios requeridos por el Colegio de Medicina; declinó el Título de Marqués; y para sí aceptó únicamente un óleo de la Virgen de la Asunción que el rey tenía en una salita, así como el nombramiento como Médico de la Real Cámara (1815). Asimismo, logró, que por Real Cédula del 9 de mayo de 1815 fuera aprobada la existencia del Colegio Médico de San Fernando. Regresa a Lima al año siguiente para dedicarse a sus tareas profesionales, docentes y asistenciales, pero, en busca de reposo, debe trasladarse a Cañete, desde donde -ya en 1820- vuelve a la capital, llamado por los sucesos que avecinan para la suerte del país: la próxima emancipación. A solicitud del virrey, actuó como secretario de la delegación que en Miraflores se entrevistó con los emisarios del General don José de San Martín. Proclamada la Independencia del Perú, Unánue ocupó el Ministerio de Hacienda.

Para el nuevo Congreso, Unánue es elegido representante por Puno y como tal es Comisionado para intercambiar ideas con el Libertador Simón Bolívar que recién había arribado. La labor de Unánue en el Congreso Constituyente fue infatigable y fecunda y con esa mística de servicio se dio por entero a participar en los trabajos de la comisión encargada de redactar el proyecto de Constitución de la República con otros miembros de la Cámara.

En enero de 1824, Unánue acude como médico al lado del Libertador Bolívar cuando éste se encuentra seriamente afectado de salud en el histórico sitio de Pativilca. Así, continuó con su carrera política en la nueva patria independiente hasta su muerte en Lima en 1833.

Hipólito Unánue fue de personalidad polifacética, como médico, físico y estadista. Su vida y obra, ampliamente conocidas a través de la historia, han concitado sumo interés entre historiadores y biógrafos, quienes han dado a conocer las sobresalientes cualidades personales y profesionales del recordado sabio y precursor de nuestra independencia.

En 1994 la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Federico Villarreal adoptó el nombre de "Hipólito Unánue" como homenaje a este ilustre médico y héroe peruano.



Obras de Hipólito Unanue:

UNANUE, Hipólito, 1755-1833 “Obras científicas y literarias”, Barcelona: La Academia de Serra Hnos. y Russell. 1914.

UNANUE, Hipólito, “Observaciones sobre el clima de Lima y su influencia sobre los seres organizados en especial el hombre.” /Introd. y comentarios por el Dr. Carlos Enrique Paz Soldan. Lima : Comisión Nacional Peruana de Cooperación Intelectual. 1940.

UNANUE, Hipólito, Colección documental de la independencia del Perú “Los ideólogos”, Hipólito Unanue, Vol 7, Lima, Comisión del Sesquicentenario de la independencia del Perú, 1974.

UNANUE, Hipólito, “Los ideólogos”, Hipólito Unanue, Vol 8, Lima, Comisión del Sesquicentenario de la independencia del Perú, 1974.

EL MERCURIO PERUANO, Biblioteca Nacional del Perú. Edición Facsimilar. Lima. X tomos, 1964, 66.



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"Estamos Resueltos A Resistir Con Toda La Seguridad De Ser Vencidos, Pero Es Preciso Cumplir Con El Honor Y El Deber" Desde Nuestra Pobre e Ignorante Intelectualidad Urbana, Casi Pedernaria. elevamos nuestra voz de protesta por la Indiferencia y Maltrato de la Nación Peruana hacia Tacna.((QUE MAL CIUDADANOS PERUANOS,QUE MAL))

Recordatorio Takana

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